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EFE – Lunes, 07 de julio,
Granada, 3 jul (EFE).- Científicos de la Universidad de Granada, en colaboración con la de León, han confirmado que las células madre procedentes de la sangre del cordón umbilical humano pueden servir como terapia adecuada para el tratamiento de enfermedades hepáticas y que, por tanto, suponen una alternativa eficaz a la médula ósea.
Según ha informado hoy la UGR en un comunicado, las células mononucleares de sangre de cordón umbilical humano (MSCUH) son útiles para la medicina regenerativa hepática, ya que son susceptibles de anidar en el hígado tras realizar un xenotrasplante de humano a rata.
El trabajo investigó el potencial regenerativo de las células MSCUH, utilizando un modelo de xenotrasplante de humano a rata, que se inyectaron a través de la vena porta de ratas con hepatitis producida por D-galactosamina.

Emplean células madre del cordón umbilical ...
Los científicos explican que el trasplante celular realizado en ratas produjo una mejora tanto en el daño histológico como en la función hepática, tal y como demostraron las actividades enzimáticas de la alanina aminotransferasa, fosfatasa alcalina, gamma-glutamil transferasa, lactato deshidrogenasa, así como las concentraciones de bilirrubina total y directa.
El tratamiento actual de la enfermedad hepática terminal consiste en el trasplante de hígado; sin embargo, este procedimiento está limitado por la escasez de órganos donantes.
Además, hoy día no existe ningún tratamiento específico de la fibrosis que se desarrolla en muchas enfermedades hepáticas, de modo que los pacientes reciben tratamiento para las complicaciones de la enfermedad.
El desarrollo de alternativas como ésta es, por tanto, un objetivo fundamental de la investigación actual para mejorar el sufrimiento de muchos enfermos.
Los Ángeles (EE.UU.), 7 jul (EFE).- Una vacuna contra el cáncer cervical se encuentra bajo sospecha de causar una degeneración muscular en sus pacientes, después de que una familia vinculase ese medicamento a la parálisis de su hija, informó hoy la cadena CBS.
La joven, de 14 años y de nombre Jenny, comenzó a perder capacidad de movimiento poco tiempo después
de inyectarse la tercera dosis de Gardasil, una vacuna diseñada para evitar el contagio del papilomavirus humano (HPV en inglés), responsable de gran parte de los cánceres del cuello uterino.
Según el blog de la familia de Jenny, llamado “Jenny’s Journey”, la adolescente sufre una parálisis neuromuscular casi completa de la que se desconoce el origen, pero que “pudo haber sido producida por la vacuna del HPV” que recibió en marzo de 2007.
Los padres de Jenny están tratando de buscar respuestas y confían en que su blog sirva para descubrir si hay más casos parecidos al de su hija y si están vinculados al HPV.
Un reciente informe sobre efectos secundarios, publicado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) de EE.UU., constató que se registraron casi 8.000 denuncias contra Gardasil por sus consecuencias adversas desde que se aprobó la licencia del medicamento en junio de 2006.
Sin embargo, menos de un siete por ciento de estos casos reportó efectos secundarios severos, un porcentaje que se encuentra muy por debajo de la media nacional en cuanto a vacunas.
Un total de 15 denuncias vincularon la muerte del paciente con las dosis de Gardasil, aunque las investigaciones posteriores no hallaron una relación causa-efecto de la vacuna con los fallecimientos.
Hasta la fecha se han administrado en EE.UU. más de 12 millones de dosis de este producto fabricado por la empresa Merck, que rechaza las acusaciones vertidas sobre el medicamento.
“Merck está orgulloso de que Gardasil continúe siendo la vacuna líder en el mundo contra el cáncer cervical. Estamos comprometidos a que se emplee Gardasil para prevenir ese cáncer y otras enfermedades originadas por el HPV“, aseguró la vicepresidenta del área de vacunas de la farmacéutica, Beverly J. Lybrand.
El HPV es un virus responsable de verrugas de diferentes tipos, incluso genitales, que infecta cada año a miles de personas en EE.UU. a través del contacto sexual o epidérmico. En mujeres se asocia con muchos casos de cáncer del cuello del útero.